Tal día como hoy del año 1808, una gran columna militar a cuyo frente cabalgaba el condecorado General Schwartz, abandonó la Ciudad Condal en dirección a Manresa con órdenes de efectuar una operación de castigo contra los guerrilleros que hostigaban en aquella región al ejército francés y, una vez sometida la zona, poner rumbo a la ciudad de Zaragoza donde debía unirse a las fuerzas del general Lefevbre. A pesar del secreto impuesto a la operación
unos payeses* recelaron de los movimientos de las tropas y aquella misma tarde los campanarios de los términos de Manresa e Igualada repicaban a somatén*. Cientos de vecinos reforzados por algunos componentes de las Guardias Valonas y del Regimiento suizo de Wimpfen se dispusieron a frenar el avance enemigo y para llevarlo a cabo eligieron las alturas del Bruch, zona agreste de la vertiente meridional del macizo de Monserrat. A primeras horas de la mañana siguiente la vanguardia francesa fue asaltada cuando despejaba el camino de unos obstáculos que impedían el avance. Schwartz desplegó entonces sus batallones para perseguir a los atacantes. En esos momentos, el redoble de cientos de tambores inundó el aire mezclado con los gritos de guerra de los valientes catalanes. Y era que, comenzado el combate, las iglesias de la comarca tocaron a rebato* y desde todas las aldeas acudieron sus habitantes armados de escopetas y hachas dispuestos a derrotar al invasor. Sumido en total confusión y en la creencia de que se enfrentaba a un poderoso ejército, el general Schwartz ordenó la retirada regresando a Barcelona en la madrugada del día 7 después de haber sufrido numerosísimas bajas y la pérdida de algunas piezas de artillería. Súpose más tarde que aquellos tambores que se escucharon no eran sino uno solo cuyo redoble multiplicaba el eco de las montañas, y que quién tan marcialmente animó a sus paisanos al combate había sido un muchacho sanpedreño llamado Isidro Llusá. Esta fue una de tantas derrotas que sufrieron las águilas imperiales en su vano intento de conquistar España. En las localidades de Sanpedro y El Bruch se alzan dos emotivos monumentos en recuerdo de tan singular gesta y, cada año, los ayuntamientos e instituciones cívicas de aquella región realizan festejos y ofrendas florales en memoria del pequeño tamborilero.
*Payeses: campesinos. *Somatén: cuerpo armado de autoprotección civil, separado del ejército, para propia defensa y la de la tierra en tiempo de conflicto bélico. *A rebato: toque de campana que congregaba a los vecinos en caso de fuego o desgracia.
Imagen: Recreación del tamborilero