El 11 de agosto de 1531, un mes después de cumplir los ochenta años, muere en Granada el militar e historiador Hernán Pérez del Pulgar y García Osorio, uno de los más grandes capitanes de su época. Nacido el 27 de julio de 1451 en Ciudad Real, apenas se tienen noticias de su niñez y adolescencia. Muy joven marcha de escudero a la guerra que mantienen castellanos y portugueses y, a partir de entonces, dedicará por completo su vida a la milicia. Leal servidor primero de Isabel II de Castilla y, más tarde, del Emperador Carlos, su nombre se encuentra íntimamente ligado a la reconquista del reino de Granada. Participó en las batallas de Alhama, Velez-Málaga, Ventorniz y en la conquista del castillo del Salar. En el cerco a Málaga, penetró en la ciudad y conminó a la población a que se rindiera, y en la batalla de Baza ganó el título de Caballero al vencer en singular combate al jefe del ejército musulmán.
Estando en Salobreña, las tropas de Abu'Abd Alláh, conocido por los cristianos como Boabdil, atacaron la ciudad sometiéndola a un cerco de hambre y sed. Cuando requirieron de los sitiados la entrega de la plaza, Pérez del Pulgar les arrojó desde la muralla un cántaro de agua. Este hecho exacerbó el ánimo de los sarracenos los cuales, sin percatarse de que se trataba de un ardid, atacaron la ciudad y fueron derrotados. Pero, sin duda alguna, su hazaña más recordada y que le daría fama imperecedera la realizaría en 1490. Pérez del Pulgar, acompañado por 15 de sus caballeros, amparándose en la oscuridad de la noche se introduce subrepticiamente en la ciudad de Granada con ánimo de incendiar la Mezquita Mayor, pero los intentos de propagar el fuego son inútiles. Entonces, clava en la puerta un pergamino con la leyenda "Ave María" y el siguiente texto: "Sed testigos de la toma de posesión que realizo en nombre de los Reyes y del compromiso que contraigo de venir a rescatar a la Virgen María a quien dejo prisionera entre los infieles". En su vuelta, prendieron fuego a varias de las puertas de la ciudad y se enfrentaron con la guardia de Boabdil, derrotándola. A su regreso, los Reyes le concedieron el derecho a ser enterrado en la catedral granadina. Tras la conquista de Granada, quedose a residir en Sevilla junto a su esposa doña Elvira Pérez del Arco, y terminó una obra que le dio renombre como historiador, la "Breve parte de las hazañas del excelente nombrado Gran Capitán", en recuerdo y homenaje a don Gonzalo Fernández de Córdoba, a cuyo lado combatió en la guerra de Granada. Valeroso guerrero y leal servidor de la corona, Hernán Pérez del Pulgar manejó con igual soltura la espada que la pluma, haciendo durante toda su vida honor al lema de su escudo de armas: "Tal debe el hombre ser como quiere parecer".
Imagen: Retrato de Hernán Pérez del Pulgar