El día 7 de septiembre de 1937, entablan combate frente a las costas de Argel un convoy republicano y el crucero "Baleares". El intercambio de fuegos es muy intenso. De manera fortuita, la explosión de un proyectil arroja un cascote ígneo que alcanza la caja de disparos iluminantes del cañón número 4 del buque nacional, incendiando uno de los cartuchos y provocando su deflagración. El Infante de Marina don Manuel
Lois García, telefonista de servicio en la pieza, comprende el terrible desastre que se produciría si las llamas logran propagarse al resto de las municiones almacenadas y, sin importarle el riesgo que conlleva, con absoluto desprecio por su vida, coge con sus manos el proyectil incendiado, se aleja del cañón y lo arroja al agua. El fuego prende en sus ropas que arden con viva flama abrasando al héroe. El peligro de explosión ha pasado y Lois se desvanece. Morirá al día siguiente a causa de las terribles quemaduras. Su supremo acto de entrega en el combate es recompensado con la Medalla Militar Individual y, tras el obligado juicio contradictorio, se le concede en reconocimiento a su valor y sacrificio la Cruz Laureada de San Fernando, la máxima condecoración en los Ejércitos españoles.
Pese a sufrir importantes averías, el "Baleares" obliga a los cruceros republicanos a retirarse y el convoy de mercantes busca refugio en aguas del puerto de Argel. El 25 de abril de 1938, en unión de su gemelo "Canarias", acosan a la escuadra republicana que entra en el puerto de Cartagena después de bombardear Málaga. En la madrugada del día 6 de marzo, las dos escuadras entablan la que se ha llamado "batalla del Cabo de Palos", durante el transcurso de la cual el crucero "Baleares" es alcanzado por dos torpedos. Los efectos del impacto se propagan al pañol de municiones delantero y se produce una terrible explosión. El buque se escora con gran celeridad debido al torrente de agua que entra por el maltrecho casco. Dos destructores ingleses, el "Boreas" y el "Royal Navy", observan el resplandor de los fuegos y se dirigen al combate a toda máquina. Cuando
arriban, tanto gubernamentales como nacionales han abandonado la zona. Son la cuatro y media de la madrugada. El "Baleares", completamente en llamas, se hunde rápidamente; en las frías aguas, cientos de marineros luchan por salvarse. A pesar del hostigamiento a que fueron sometidos por la aviación republicana, los buques ingleses lograron rescatar a 435 hombres; 788 habían sido arrastrados a las profundidades del mar. Muchos de ellos, comentaron los marinos ingleses, cantaban el "Cara al sol" mientras el crucero desaparecía bajo las aguas.
Imagen izq: Lápida en Ordes, pueblo natal del Caballero Laureado Lois
Imagen der: Fotografía del hundimiento tomada desde un destructor inglés