Solo un Emperador tuvieron los romanos cuyos méritos no fueron inferiores comparados a los del insigne Augusto: nos estamos refiriendo a Marco Ulpio Trajano. Julio César durante la República y Trajano en el periodo imperial representan la más alta cota del poderío militar de Roma, alcanzando esta bajo el mandato del hispano el cenit de su expansión territorial, extendiéndose sus fronteras por los tres continentes entonces conocidos y circunscribiendo completamente el Mediterráneo que, nunca como entonces, justificó plenamente el apelativo de "Mare Nostrum".
Nacido en Itálica el 18 de septiembre del año 53 en el seno de una aristocrática familia de la Bética, inclinó el joven Marco sus pasos a la vida de las armas, destacando prontamente como caudillo militar en las campañas que Roma mantenía contra los pueblos bárbaros de la frontera oriental del Imperio. Siendo ya jefe de legión, es elegido Cónsul a los 38 años y, poco más tarde, se le nombra Gobernador de la Germania. En septiembre del 96, una conjura palaciega instigada por su propia esposa, acabó con la vida del Emperador Domiciano, poniendo así fin a la dinastía Flavia. Puede que con la aquiescencia de aquellos que habían asesinado al Emperador, le sucede en el cargo Marco Coceyo Nerva. Aunque este cuenta con el visto bueno del Senado y la nobleza, pretorianos y legionarios protestan su nombramiento; para contentarlos, Nerva adopta a Marco Trajano buscando el apoyo de la clase militar, la cual tenía al prestigioso General en muy alta estima. El Emperador le incluye en su gobierno otorgándole los títulos de Imperium maius* y Potestas tribunicia*. A la muerte de Nerva, la poderosa facción de los senadores hispanos consigue el nombramiento como Emperador de su paisano que, ajeno a estas maniobras y lejos de los fastos de Roma, continuaba su ardua lucha para fortalecer las fronteras del Rin y del Danubio. En el verano del 99 llega a Roma, siendo recibido entre grandes aclamaciones populares. Aunque fueron sus victoriosas campañas militares las que justificaron su gloria, a la par se mostró como un gobernante lúcido y eficaz. Regeneró la vida política saneando las áreas de administración y justicia, multiplicó las inversiones en infraestructura y mejoró la calidad de vida de las clases menos privilegiadas. En el aspecto exterior, derrotó a los dacios, partos y nabateos extendiendo el poder de Roma por Arabia, Armenia, Babilonia, Ctesifonte y Mesopotamia. Precisamente regresaba de una campaña contra los partos cuando sufrió un ataque que le postró semiparalizado. Sin lograr recuperarse, murió el 8 de agosto de 117 en la ciudad de Cilicia, en territorio de la actual Turquía. Le sucedió en el trono imperial Adriano, marido de su sobrina Sabina y ahijado suyo; otro hispano nacido como él en los feraces campos de Híspalis.
*Imperium maius: Comandante supremo, con autoridad sobre los demás poderes públicos y capacidad de sentenciar a la pena de muerte. *Potestas tribunicia: Cargo con poder de convocar al Senado, vetar sus resoluciones y las de la Asamblea y presidir las elecciones. Llevaba aparejada la dignidad de Tribuno, incluyendo el derecho a examinar previamente las propuestas legislativas con la autoridad de un censor.
Imagen: Busto del Emperador Trajano.