A las ocho y media de la mañana del día 27 de septiembre de 1975, en aplicación de la sentencia de muerte dictada en consejo de guerra por un tribunal militar, es fusilado en el cementerio barcelonés de Corserolla el activista etarra Juan Paredes Manotas, alias "Txiqui". Hijo de emigrantes extremeños, el condenado había nacido en Zalamea de la Serena, provincia de Badajoz. Sin que en su entorno le fuera conocida una previa concienciación política del denominado "problema vasco", se integra en un comando separatista y toma parte en la comisión de diversos atentados. Manotas se declaró inocente del crimen, pero durante el juicio quedó probada fehacientemente su participación en el asesinato del agente de la Policía Armada don Ovidio Díaz López, acción perpetrada durante el atraco a una entidad bancaria por miembros de la banda marxista. Diez minutos más tarde, en la prisión de Burgos, sin más testigos que los integrantes del pelotón de fusilamiento y las autoridades penitenciarias y judiciales correspondientes, es pasado por las armas Ángel Otaegui Echevarría, condenado a la máxima pena como cooperante necesario en el asesinato del Cabo 1º de la
Guardia Civil don Gregorio Posadas Zurrón. El agente Posadas era natural de Villaferueña, Zamora. Casado y padre de dos pequeñas, en el momento de su muerte contaba solo 33 años. Un comando integrado por José Antonio Garmendia Artola y Francisco Javier Aya Zulaica se traslada en lancha desde Francia y desembarca en Fuenterrabía a finales de marzo de 1974. Allí contactan con Angel Otaegui, informador de la banda, el cual les proporciona un detallado dossier sobre este agente del orden en el que se establece el punto idóneo para llevar a cabo el atentado. La tarde del 3 de abril, don Gregorio Posadas conduce su automóvil por la calle Juan XXIII de la población de Azpeitia cuando los dos pistoleros detienen el vehículo y le disparan en repetidas ocasiones, emprendiendo inmediatamente la huida. Trasladado urgentemente al Hospital Militar de San Sebastián, el Cabo 1º de la Guardia Civil, pese a la pronta asistencia recibida, no pudo superar la gravedad de sus heridas y falleció minutos más tarde.El mismo día y a la misma hora, las ocho y treinta, se enfrentaban al pelotón de fusilamiento tres activistas de la organización revolucionaria comunista FRAP en un campo de tiro existente en las cercanías de Hoyo de Manzanares. Estas cinco ejecuciones fueron las últimas penas de muerte que se han aplicado en nuestra nación.
Imagen: Cabo 1º G.C. Don Gregorio Posadas Zurrón