"JOSÉ CADALSO, ESCRITOR Y MILITAR" (8 de Octubre de 1741)

Por In memoriam - 8 de Octubre, 2006, 0:21, Categoría: General

Don José Cadalso y Vázquez nació en Cádiz un día como hoy del año 1741. Descendiente por línea paterna de la mediana nobleza del señorío de Vizcaya, su abuelo y su padre se dedicaron al oficio del comercio, llegando la familia a gozar de saneadas rentas. Muerta la madre a consecuencias del parto y con el padre dedicado a sus negocios en tierras americanas, el niño crece en la casa de sus abuelos maternos bajo la tutela de un tío suyo sacerdote de la Compañía de Jesús, el padre Mateo Vázquez, hombre culto y de marcadas aficiones literarias. Cuando cumple nueve años, su tío, en esa época rector del colegio de los jesuitas de la capital gaditana, le consigue plaza en "Louis le Grand", prestigiosa institución de enseñanza que la Compañía dirige en París. Allí estudia durante cuatro años hasta que su padre lo lleva con él a Inglaterra. Regresa a España tras pasar largas temporadas en Francia y Holanda, cumplidos los 16 años y convertido en todo un joven cosmopolita y políglota, pues se expresa con soltura en inglés, francés, alemán e italiano. En 1758 se matricula en el Real Seminario de Nobles de Madrid donde cursará estudios hasta 1760, año en que decide emprender un nuevo periplo por Europa. En 1762 acude a alistarse voluntario en el Regimiento de Caballería de Borbón con motivo de la guerra entre España y Portugal, alcanzando en 1764 el empleo de Capitán. En el pecho del joven oficial hace nido, pareja a un intenso patriotismo capaz de las mayores empresas, una afición literaria que empieza a hacerle destacar entre los nuevos poetas de su generación. Por su ascendiente de nobleza y su bizarría, se le concede el ingreso en la Orden Militar de Santiago. Pero Cadalso no es feliz; le agobia la tediosa vida cuartelera y su carácter mundano choca con la rígida disciplina castrense. Precursor del romanticismo y liberal en un país sin libertades, sus ideas avanzadas le convierten en un hombre anticipado a su tiempo. Indiferente a los círculos militares, gusta en Madrid de frecuentar las tertulias y ateneos, lugares donde se ha hecho un hueco merced a su genio poético y vasta cultura.  En 1768 es desterrado por resultar sospechoso de haber escrito una mordaz sátira sobre la sociedad capitalina en la que se retrataban muchos personajes conocidos de la clase alta madrileña. En este exilio obligado inicia un proyecto literario que, a la postre, se convertiría en su obra más representativa, las "Cartas marruecas". En 1770 regresa a Madrid en calidad de secretario de un consejo de guerra y durante esta estancia conoce a la actriz María Ignacia Ibáñez, naciendo la pasión entre ambos jóvenes. Cadalso e Ignacia deciden contraer matrimonio, pero el Capitán se encuentra con la oposición de sus jefes, los cuales no aprueban un enlace con alguien de clase inferior. Cadalso está planteándose renunciar a la carrera militar cuando María Ignacia enferma y, en pocos días, fallece. No se sabe si por obligaciones reales o por un nuevo destierro a causa de su relación con la artista, José Cadalso es destinado a Salamanca y, algún tiempo después, a Mérida. La vida rutinaria y monótona de esta guarnición de provincias le hace retomar la idea de publicar sus "Cartas". Pide una licencia y marcha a Madrid a gestionar la edición, pero vuelve a tropezar con la oposición de sus superiores. En 1776 se le concede el nombramiento de Sargento Mayor, y en 1777, asciende a Comandante. Para Cadalso, estos ascensos representan una inyección de optimismo y se entrega en alma y cuerpo a su profesión. En 1779 realiza varios trabajos en las instalaciones militares que asedian el peñón de Gibraltar y pronto sus conocimientos de la lengua inglesa son conocidos por el General al mando quien le nombrará Ayudante. En enero de 1782, don José Cadalso alcanza el grado de Coronel. ¡Poco habría de disfrutarlo! Un mes más tarde alcanza una muerte heroica. Buscando ser ejemplo para sus subordinados, suele permanecer durante los combates en la batería de San Martín, situada en primera línea de fuego. La noche del 23 de febrero, mientras realiza trabajos de inspección en dicha zona, la metralla de un proyectil le alcanza en la cabeza causándole la muerte.
Como claro representante del hombre ilustrado, don José Cadalso mostró una intensa preocupación por los asuntos de España, y llevado de un hondo patriotismo trató de solucionar, desde una actitud crítica, los problemas de la sociedad que le rodeaba. Después de su muerte, unos amigos encuentran el manuscrito de "Cartas marruecas" y costean su publicación. La obra alcanza un enorme éxito que, superando el transcurso del tiempo, hace que sucedan sus ediciones hasta nuestros días. El Coronel Cadalso viene a significar otro ejemplo, tan frecuente en nuestra Patria, de la conjunción armónica entre la pluma y la espada.


Imagen: Retrato del personaje

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