El 3 de octubre de 1868, cinco días después de vencer al ejército isabelino en la batalla del puente de Alcolea, entra en Madrid el General don Francisco Serrano Domínguez, duque de la Torre, siendo recibido en su triunfal parada con grandes manifestaciones de adhesión y entusiasmo. Se formó un Gobierno integrado por liberales y progresistas en el que asumiría la Presidencia el mismo Serrano, encargando al General Prim y al Almirante Topete, adalides de la revolución, los ministerios de Guerra y Marina. Unos meses más tarde se convocan elecciones y las gana el Gobierno, de clara predominancia monárquica, obteniendo asimismo los republicanos una numerosa representación. Reunidas las Cortes Generales, el 6 de Junio de 1869 ve la luz una nueva Constitución, auténtica declaración de libertades y derechos y la más democrática de cuantas había conocido España hasta esa fecha, en la que se declaraba la monarquía como forma de gobierno. Al día siguiente, Serrano es nombrado regente y encarga a Prim la búsqueda de un rey. Hay varios aspirantes a ocupar el trono. El duque de Montpensier, casado con una hermana de Isabel II, es el preferido de Serrano, pero se encuentra con la negativa de los progresistas. Prim patrocina la candidatura del príncipe alemán Leopoldo de Hohenzollern, pero a esta se opone el emperador francés Napoleón III. Alfonso de Borbón, hijo de Isabel II, aunque defendido de manera entusiasta por el insigne prócer don Antonio Canovas del Castillo, es desechado radicalmente por el propio General Prim. Por otro lado, los moderados del General Espartero desaprobaron las candidaturas de Fernando de Coburgo, padre del rey portugués, y la del duque de Génova. Llegados a un callejón sin salida, Prim impuso su criterio y se ofreció la corona de España al duque de Aosta, Amadeo Fernando María de Saboya, hijo segundo de Víctor Manuel de Italia. Tal día como hoy del año 1870, por 191 votos a favor frente a los 60 que recibió la propuesta de establecer una república, Amadeo de Saboya era elegido rey de los españoles. El Presidente de las Cortes, señor Ruiz Zorrilla, presidió la comisión que marchó a Florencia a informar al duque de su elección y acompañarle en su venida a España. Don Amadeo embarcó en la fragata "Numancia" y llegó a Cartagena el 30 de diciembre de 1870. Tres días antes, unos conjurados habían acabado con la vida de su patrocinador, y fue su primer acto oficial tras pisar suelo español orar ante el cadáver de Prim. Privado de este sostén y rechazado por todos los estamentos sociales y políticos, la gestión de Amadeo I se hizo imposible y el 11 de febrero de 1873 leyó ante la Asamblea Nacional su discurso de abdicación. Persona reflexiva, honrada y leal, hubiérase convertido en un buen monarca de no mediar tan magna hostilidad. Cuando a la mañana siguiente a su renuncia tomaba el tren con destino a Lisboa en España ya se había proclamado la I Républica.
Imagen: El rey Amadeo I de España.