El 17 de mayo de 1489, Fernando
el Católico ordenó dar comienzo a las operaciones militares destinadas a
conquistar la ciudad de Baza. El ejército cristiano, en el que forman nobles y
guerreros de todas las regiones de España aunque lo integran mayoritariamente
andaluces, está compuesto por 13.000
jinetes y 40.000 infantes, siendo sus principales adalides el Marqués de Cádiz
y don Gutierre de Cárdenas, Comendador de León. Previamente se procede al sitio
y conquista de la población de Zújar, cuya guarnición, amparada tras sus
murallas, resiste los ataques durante ocho días antes de rendirse, tiempo
providencial para los habitantes de Baza que, conocedores de la proximidad de
la hueste cristiana, hicieron acopio de suministros dispuestos a emular a los
zujareños y resistir un largo asedio. Mohamed ben Hacen es el Gobernador de la
plaza y al frente del ejército se encuentra el General Yahia Almayar, cuñado de
Al-Zagal Abdullah, señor de Guadix. El 20 de junio, el Rey Fernando instala dos
reales: uno en la vega, extensa zona de huertos y arboleda rayana a la ciudad
en la que encomienda al Marqués de Cádiz la colocación de la artillería, y otro
situado al lado opuesto de la plaza, lugar donde se aposentará el grueso de las
fuerzas. Desde su llegada, las tropas españolas se ven frecuentemente
hostigadas por expediciones de los sitiados que aprovechan la espesura para
efectuar sangrientas emboscadas. Viendo las pérdidas que le ocasiona tal
práctica, ordena el Rey la tala del bosque, empleándose en esta tarea 4.000
peones los cuales trabajarán en ello de manera continua hasta finales del mes
de agosto. En este tiempo se produce un hecho crucial para la toma de la
ciudad: Muza Tereri, escudero del Gobernador, huye con su familia y pide
refugio en el campamento cristiano; interrogado, proporcionará valiosa
información, cuantificando, por ejemplo, las fuerzas militares del General
Almayar, de quién asegura tener a sus órdenes 400 jinetes y 4.000 soldados de a
pie. Suficientes para resistir un largo asedio si logran recibir suministros
desde Guadix, piensa el Rey Católico, por lo que manda cercar físicamente la
ciudad, ingente tarea que acomete el Comendador de León construyendo un foso
que une ambos reales y utilizando la madera resultante de la tala en el
levantamiento de una muralla que permitirá rechazar cualquier intento de
aproximación a los bastetanos desde otras poblaciones del reino nazarí. Aunque
la mayor parte de la financiación se logró merced a la concesión papal de la
bula de cruzada al considerar la empresa como guerra santa, hubiese sido
imposible mantener el ritmo de los trabajos de no ser por la extraordinaria
actividad logística desarrollada por la Reina
Isabel, la cual no cesa de enviar
suministros y refuerzos a su esposo desde Jaén, ciudad en la que permanece
atenta al desarrollo de los combates. La llegada de la Reina castellana al
campamento el 7 de noviembre será el golpe de efecto que acabará de convencer a
Mohamed ben Hacen de que los cristianos están decididos a no levantar el asedio
hasta conquistar Baza. Es entonces cuando solicita al Rey Fernando autorización
para que Yahia Almayar marche a Guadix a entrevistarse con su cuñado y pedirle
permiso para entregar la plaza. Vista la irreversibilidad de la situación,
Al-Zagal le da libertad para obrar según su criterio y el Gobernador rinde la
ciudad el 28 de noviembre.
Tal día como hoy del año 1489,
los Reyes Católicos hacían su entrada triunfal en Baza por la puerta de La Magdalena y mandaban
sustituir los pendones de la ciudad por el estandarte de la Cruz. A la caída de Baza
siguió la de todas las villas y lugares cercanos y, a finales del mismo mes, el
propio Al-Zagal entregaba las plazas de Almería y Guadix. Se daba así un paso
importantísimo en la lucha por la reconquista del reino nazarí de Granada,
último bastión del poder musulmán en la vieja España.
Imagen:
Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, los Reyes Católicos.