En Lasarte era asesinado, tal día como hoy, hace doce años, don Alfonso Morcillo Calero, Jefe de la Brigada de Investigación de la Policía Municipal de la capital guipuzcoana. Casado y padre de tres hijos, el agente Morcillo era natural de Medellín, Badajoz, y desde hacía 17 años formaba parte de la plantilla del cuerpo. Calificado por sus jefes y compañeros como un excelente profesional y mejor persona, este policía se hallaba plenamente integrado en la localidad, tomando parte en sus horas libres en numerosas actividades de carácter social. En aras de una mayor proyección en su carrera, compaginaba el trabajo con los estudios de Derecho en la cercana facultad universitaria de San Sebastián. Desde 1989 era jefe del grupo operativo dedicado a la lucha contra la delincuencia común y el narcotráfico, y en 1993 le fueron impuestas las insignias de sargento. El día del crimen, el señor Morcillo salió de su casa, un bloque de viviendas sito en el número 7 de la calle Adarra, en pleno barrio laserteoriatarra de Sasoeta, y se disponía a coger su automóvil cuando, serían las ocho y cuarto de la mañana, un individuo al que testigos presenciales describieron como un hombre joven que vestía ropas de color oscuro y se cubría la cabeza con capucha, se acercó por detrás al agente y le efectuó un único disparo sobre la sien derecha, dándose inmediatamente a la fuga por una calle cercana. Al personarse los servicios de socorro avisados por uno de los transeúntes que contemplaron el atentado, los sanitarios intentaron infructuosamente de reanimar al herido por lo que decidieron su inmediato traslado al Hospital "Nuestra Señora de Aranzazu", en cuyo quirófano falleció pocos minutos después de las nueve horas. El Sargento Morcillo Calero pasó una fría mañana de diciembre de ser un entrañable marido y padre de familia y un probo trabajador a convertirse en un mero dato estadístico más. En concreto, el asesinado por ETA número trece del año 1994.
El día 25 de marzo de 1996, una llamada anónima alertaba a las Fuerzas de Seguridad de la presencia en un centro comercial de la ciudad de Oyarzun del pistolero etarra Valentín Lasarte Oliden. Localizado el terrorista, cuando los agentes de la ertzaintza iban a proceder a su detención este logró evadirse y emprendió con su furgoneta una vertiginosa huida por las calles de la localidad guipuzcoana, pudiendo ser finalmente alcanzado y reducido a la salida del conocido barrio de Ugaldetxo. En el momento de su captura le acompañaba Idoia Arrieta, integrante como él del sanguinario "comando Donosti". En los interrogatorios judiciales, Lasarte declaró ante el juez de instrucción que el autor del asesinato del Sargento Morcillo había sido Javier García Gaztelu, "Txapote", y que la orden de comisión del atentado procedía del jefe del aparato militar de ETA, Francisco Javier Arizkuren Ruiz, alias "Kantauri". Cinco años más tarde, en una actuación conjunta de la Guardia Civil y la Policía gala era capturado García Gaztelu en un restaurante de la localidad francesa de Anglet. El criminal se disponía a almorzar en el "Havana Café", un lujoso local en Sables d"Or con terraza sobre el mar, cuando cuatro agentes judiciales franceses procedieron a su detención. Por fin, el pasado 8 de septiembre la Audiencia Nacional condenó al pistolero Javier García Gaztelu, "Txapote", a 29 años de reclusión por aquel execrable crimen, cometido, en palabras del propio Ministerio Fiscal, de una manera "vil y cobarde".
Imagen: Fotografía del policía asesinado.