"RECONQUISTA DE ZARAGOZA" (18 de Diciembre de 1118)

Por In memoriam - 17 de Diciembre, 2006, 10:19, Categoría: General

"Un verdadero soldado debe vivir con hombres y no con mujeres". Esta máxima, que fue santo y seña en la vida de Alfonso I de Aragón y Navarra aunque a la postre le significase al fracaso matrimonial en su unión con la Reina Urraca de Castilla, le acabó convirtiendo en el más grande guerrero de la cristiandad hispana en su tiempo, llegando en la tarea de Reconquista a multiplicar por dos los límites de su Reino. En la Crónica de San Juan de la Peña (siglo XV) se dice de él: «clamabanlo don Alfonso batallador porque en Espanya non ovo tan buen caballero que veynte nueve batallas vencio». Hemos de añadir que se quedaba corto el narrador: Alfonso Sánchez derrotó a los estandartes de la media luna en más de cien combates y les arrebató decenas de ciudades y extensos territorios.
Nacido del matrimonio de Sancho Ramírez con Felicia de Roncy -este era el segundo matrimonio del monarca- Alfonso dedica por completo su juventud al ejercicio de la guerra acompañando a su padre en numerosas batallas y, a la muerte de este, también a su hermanastro Pedro, hijo de Sancho Ramírez e Isabel de Urgel, el cual heredará la corona a la muerte de su progenitor, lo que ocurrirá el año 1094 mientras sitiaba la ciudadela de Huesca. Diez años más tarde muere sin herederos Pedro I y Alfonso se ve elevado a la dignidad real. Esto no aminora su espíritu belicoso sino que más bien lo acrecienta, continuando con sus combates contra los musulmanes y venciendo en 1118 al rey moro de Zaragoza, ciudad que Alfonso convertirá en capital de su reino. En 1109 había celebrado sus esponsales con Urraca, hija única de Alfonso VI y, por tanto, heredera de la corona de Castilla. Viuda de Raimundo de Borgoña en la fecha de la boda, el enlace se trataba más bien de una maniobra política que buscaba la alianza de ambos reinos en la lucha contra los invasores sarracenos, pero la negativa de Urraca a que Alfonso utilizase el título de rey de Castilla, en detrimento de su hijo habido con el borgoñés, unida a los frecuentes roces propiciados por el carácter autoritario e intransigente de su esposo, acabó rompiendo el matrimonio. No obstante haber sido anulada la unión por el Papa aduciendo la consanguinidad de ambos contrayentes, Alfonso y Urraca eran primos lejanos, el aragonés continuaría hasta su muerte añadiendo a sus títulos el de Rey de Castilla. En sus campañas llegó con éxito hasta las costas granadinas, saqueando la ciudad de Motril el año 1125. Para evitar enfrentarse a Alfonso VII, hijo y heredero de su difunta esposa, los últimos años de su vida rehusó volver a Castilla, acometiendo sus nuevas campañas al norte de su reino, como la incursión que efectuó por todo el Valle de Arán o el sitio y conquista de la plaza fuerte de Bayona. Este formidable guerrero cristiano que había transformado su vida en una constante Cruzada, encontró la muerte el 7 de septiembre de 1134 a consecuencia de las heridas sufridas durante el sitio a la ciudad de Fraga. Al no tener hijos que le sucediesen, en su testamento hizo depositarias de sus posesiones a las Órdenes Religiosas del Temple y de los Caballeros Hospitalarios, pero la nobleza del reino no tendrá en cuenta las últimas voluntades reales y dispondrá de manera diferente.
Tal día como hoy del año 1118, Alfonso I "El Batallador" tomaba el alcázar de la Aljafería, palacio de los gobernadores de Medina Albaida (Zaragoza), efectuando su entrada triunfal en la capital aragonesa a la mañana siguiente.


Imagen sup: Idealización del personaje.
Imagen inf: Palacio de la Aljafería.

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