Desde 1717, año de creación en España de la Real Compañía de Guardias Marinas, siempre se ha considerado complemento fundamental de la formación intelectual de los futuros oficiales su adiestramiento práctico, y claro ejemplo de ello es que en los primeros años de funcionamiento de la Academia de Cádiz, de los ochos años de carrera que necesitaba un aspirante hasta alcanzar las divisas de Alférez de Navío, seis los pasaba a bordo de diferentes barcos de la Armada. Es en el año 1862 cuando se decide destinar uno de estos navíos exclusivamente a las labores específicas de buque-escuela, siendo el primero en ser designado para este cometido la fragata "Esperanza", la cual sería sustituida en 1874 por la fragata "Blanca" y esta, en 1881 por la "Asturias". Simultaneándose con las citadas, también se usaron como banco de prácticas las corbetas "Villa de Bilbao", "Santa María" y "Trinidad", y la fragata "Almansa". En 1886, la Marina de Guerra se hace con un magnífico buque de 59 metros de eslora y 34 velas, el cual adapta a la misión de
buque-escuela. Su nombre, "Nautilus", pasará a la posteridad como el más emblemático de los navíos de guerra españoles destinados a tal fin hasta la aparición del internacionalmente conocido bergantín-goleta "Juan Sebastián de Elcano". Todo el proyecto marcha indisolublemente asociado a la figura del insigne marino don Fernando Villaamil, el cual no solo aconseja esta adquisición sino que, además, es el artífice de su posterior acondicionamiento. Y también será Villaamil quien conseguirá del Ministerio, con ocasión de los fastos de celebración del cuarto centenario del descubrimiento de América, la aprobación de un viaje alrededor del orbe como colofón de las prácticas de los futuros oficiales. El 30 de noviembre de 1892, la corbeta "Nautilus" dejaba atrás las seguras aguas de la rada de Ferrol. Tras sucesivas escalas en puertos de África, América, Oceanía y Europa, Villaamil regresaba a San Sebastián el 16 de Julio de 1894, un año, siete meses y dieciséis días después de dejar las costas españolas. Fue tal el éxito de aquella expedición que, desde entonces, es tradicional que todos los años los alumnos de la Academia Naval realicen un crucero de instrucción visitando, a guisa de embajadores de buena voluntad de nuestra Patria, los principales puertos y ciudades marítimas. Seis meses de singladura de los que, aproximadamente, tres cuartas partes transcurrirán en el mar. Durante dieciocho años la corbeta "Nautilus" surcará las aguas con su carga de ilusionados guardiamarinas, paseando con orgullo la bandera de España por todos los mares del mundo. En 1910 dejará de ser buque-escuela, siendo sustituido por el "Galatea" y reintegrándose a diversos cometidos en la Armada hasta 1933, año en que se decide su desguace, labor que se efectúa en las instalaciones del puerto ferrolano de La Graña.
Tal día como hoy del año 1913, la corbeta "Nautilus" navegaba por las procelosas aguas cantábricas cuando una terrible tempestad se desató frente a las costas gallegas. El buque se encuentra casi a ochenta millas de Finesterre y el temporal parece empecinarse en hundirlo. El furioso oleaje arranca quejidos de las cuadernas y el velamen resiste a duras penas la tormenta. Una de las velas, desgarrada en parte por la fuerza del viento, compromete peligrosamente la estabilidad del barco. Es entonces cuando el Marinero de Primera don Baltasar López Pérez se presenta voluntario para trepar a la arboladura y cortar la lona. La misión, más que arriesgada, diríase suicida, pero el Comandante se ve forzado a aceptar el ofrecimiento. Junto con dos compañeros, López se aferra al cordaje y tras una angustiosa ascensión en la que varias veces se les dio por vencidos, consiguen al fin su propósito y la "Nautilus" escapa de la galerna. Aunque no se trataba de un hecho de armas ni frente al enemigo, el coraje demostrado por el Marinero de Primera don Baltasar López Pérez en aquella acción de entrega y valor con desprecio de la propia vida le hicieron merecedor de la Gracia del Rey, el cual le concedió con fecha 19 de diciembre de 1914 la Cruz Laureada de San Fernando, la más preciada condecoración de los ejércitos de España.
Imagen: La corbeta "Nautilus" fondeada en el puerto de La Habana.