El primer Borbón nacido en España fue Luís, el primogénito de Felipe V, nacido de su matrimonio con María Luisa Gabriela de Saboya el 25 de agosto de 1707. Fallecida su madre cuando el Infante contaba solo siete años, tres mujeres habrían de marcar su desgraciada y corta vida: su madrastra Isabel de Farnesio, segunda esposa del Rey, su preceptora, la Princesa de los Ursinos, y su jovencísima mujer, Luisa Isabel de Orleáns. Isabel de Farnesio era la segunda hija de Eduardo Farnesio, y la muerte de este seguida de la de su hermano mayor y sus tíos la convirtieron en la única heredera de los estados de los Farnesio y los Médicis. Su matrimonio con el rey español fue producto de las intrigas del Cardenal Giulio Alberoni, clérigo italiano que conseguiría en nuestro país la silla obispal de Málaga y el puesto de Primer Ministro. Mujer de carácter autoritario, fijose como principal meta dotar a sus hijos de títulos y reinos obviando a los habidos por el Monarca en su primer matrimonio y no desaprovechando ocasión de mostrarles a estos su desdén y desafecto. Amante de las intrigas palaciegas, sus continuas injerencias motivaron que su hijastro, el Rey Fernando VI, la desterrara de la Corte obligándola a residir en el palacio de La Granja, en Segovia. Cuando muere Fernando VI sin descendencia, le sucede su hermanastro Carlos lo cual propicia el regreso de su madre, pero esta vez son las desavenencias con su nuera, la Reina María Amalia de Sajonia, las que obligan a la Reina madre a marcharse de Madrid, permaneciendo en Aranjuez hasta su fallecimiento. La Princesa de los Ursinos (castellanización del apellido Orsini), aristócrata francesa nombrada Camarera Mayor de la reina María Luisa, no era sino una agente encubierta del Monarca francés Luis XIV cuya misión consistía en salvaguardar los intereses del Rey Sol tomando parte en cuantos negocios o decisiones se gestaban en la Corte española. Marie Anne de La Trémoille, viuda del príncipe italiano Flavio degli Orsini, llegó a gozar de tal predicamento e influencia que se convirtió en uno de los personajes más decisivos de la política española, interviniendo incluso en la elección de la segunda esposa de Felipe V a la muerte de la Reina María Luisa. Buscando el beneficio de Francia, abogó por una integrante de la nobleza italiana a la que consideraba sumisa y, por tanto, fácilmente manejable, pero se equivocó con la Farnesio y esta, enterada por sus informadores de las actividades de la Princesa de los Ursinos, a poco de llegar a nuestra nación ordenó fuese escoltada hasta la frontera, prohibiéndosele retornar a España. Luisa Isabel de Orleáns era sobrina de Luís XIV de Francia e hija del Duque de Orleáns. Matrimonio de Estado, contrajo nupcias con el Infante Luís de España cuando apenas contaba doce años. Desde su llegada a España, con su comportamiento zafio y extravagante dio verosímiles muestras de padecer problemas mentales, llegando el caso de verse el Rey obligado a prohibirle que abandonara sus habitaciones y poner vigilancia a su puerta. A pesar de las fuertes desavenencias existentes entre la real pareja, cuando el Monarca enfermó de viruela ella lo cuidó amorosamente sin miedo a un posible contagio. Muerto el Rey, Isabel de Farnesio impuso su deseo de que regresase a París, ciudad en la que pasaría el resto de su vida.
Siete meses y diecisiete días había llevado Luís I la corona de España, un reinado corto por su duración e intrascendente por su importancia. La aversión que Felipe V sentía por España y la posibilidad de acceder al trono de Francia al fallecimiento de su sobrino Luís XV le empujaron a abdicar en su primogénito tal día como hoy de 1724 cuanto este contaba tan solo diecisiete años. Muerto su hijo, Isabel de Farnesio lo convenció para que asumiera de nuevo el gobierno de la nación, perjudicando así los derechos de su otro hijo, Fernando, a la sazón Príncipe de Asturias y, por tanto, el legítimo heredero de la corona.
Imagen: Luís I de España.