"DON LUIS VICENTE DE VELASCO" (09 de Febrero de 1711)

Por In memoriam - 9 de Febrero, 2007, 6:20, Categoría: General

Un día como hoy del año 1711, nació en Noja, Cantabria, don Luis Vicente de Velasco y de Isla, uno de los más insignes marinos de cuantos surcaron los mares enarbolando el pabellón español y glorioso exponente de las más altas virtudes castrenses. Con apenas 14 años sentó plaza de guardiamarina y desde un primer momento se ofreció a intervenir en cuantas acciones emprendiera la flota del Rey. Demostró su valor sin límites luchando contra los piratas berberiscos y destacaron su pericia y dotes de mando en la lucha por la conquista de la plaza de Orán. Conseguido el ascenso por méritos -a los 31 años ya era Capitán de Fragata- se le encomendaron labores de vigilancia y defensa de los barcos que efectuaban la travesía del Atlántico, presentando batalla, siempre victorioso, a cuantos tenían el abordar nuestras naves como método de vida. En diversas ocasiones se vio enfrentado a fuerzas muy superiores en número y armamento sin que jamás rehuyera el combate, proceder que le granjeó entre sus hombres fama de jefe audaz y decidido. Aunque su carrera se vio jalonada por una gran cantidad de acciones dignas de ser reseñadas, donde nuestro héroe se cubrió de gloria, ganándose por derecho propio un lugar en la posteridad, fue en la defensa de la fortaleza de El Morro al ser atacada la capital cubana por una impresionante fuerza naval inglesa. El 6 de junio de 1762 se presentó frente a la ciudad de La Habana el Almirante Sir George Pocock al frente de una potente flota compuesta por 50 buques de guerra, más de 200 transportes y barcos menores y llevando a bordo un ejército de 25.000 hombres, de los cuales 18.000 pertenecían a la infantería de asalto; más tarde, efectuado el desembarco, el mando en tierra de las tropas del reino de Albión lo desempeñará el Conde de Albermale. Los ingleses se lanzaron al ataque de la plaza, pero chocaron desde un primer momento con la férrea defensa del Castillo del Morro, cuya guarnición obedecía órdenes del Capitán de Navío Velasco. La diferencia de fuerzas era abrumadora pues al poderoso contingente sajón España solo podía oponer 4.000 soldados y 6 buques, estos con una dotación conjunta inferior a 2.500 marineros. El fuego artillero fue intensísimo y en la refriega se llevaron la peor parte los navíos ingleses, muchos de los cuales debieron retirarse seriamente averiados. Velasco se convierte en el alma de la resistencia y durante más de un mes logrará detener el empuje de fuerzas muy superiores, insuflando tales ánimos en los sitiados que estos soportarán con entereza los más de 15.000 proyectiles que hacen blanco en el reducto. Presente siempre en los puntos más peligrosos, de Velasco se dijo que por no desasistir las tareas de defensa ni se cambiaba de ropa y apenas dormía, asemejándose su figura más a un espectro a causa del cansancio y las privaciones que a un ser humano. Convinieron los ingleses en volar los muros del castillo para intentar el asalto, y a defender uno de los paramentos derribados acudía Velasco cuando resultó alcanzado en el pecho por una bala de cañón. Ocurría esto el 30 de julio y, pocos días más tarde, muerto también el Marqués de González, que lo había sustituido en el mando, y la mayor parte de los jefes militares, los hombres de Lord Albermale conseguían tomar la plaza. El emocionante final de esta historia apenas es conocido por los españoles. Los ingleses encontraron agonizando a don Luis Vicente de Velasco y sus médicos trataron infructuosamente de salvarle la vida. Por su esforzado espíritu militar y alto sentido del honor le consideraban un héroe y como tal le rindieron los honores destinados a los mártires por la Patria. Informado de su proceder Jorge II, el monarca inglés ordenó erigir un monumento a tan distinguido marino en la abadía de Westminster, y durante muchos años, los Comandantes de la Armada británica que surcaban las procelosas aguas del norte de España, al navegar frente a la costa de Noja ordenaban disparar las salvas de ordenanza, saludando con su bandera a media asta en homenaje de aquél formidable guerrero cántabro.

Imagen: Retrato del personaje.

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