"EL PRIMER VIAJE DE COLÓN" (15 de Marzo de 1493)

Por In memoriam - 15 de Marzo, 2007, 1:03, Categoría: General

En 1493, tal día como hoy, regresó Cristóbal Colón a Palos de la Frontera, puerto del que había zarpado 7 meses y 12 días antes rumbo a las Indias Orientales. Casi recuperado de las calamidades de la travesía tras una breve estancia en la Corte lisboeta, pocos días después de su arribada a la ciudad onubense partió el Almirante hacía Barcelona donde, en aquellos momentos, se encontraban los Reyes Católicos. La vistosa comitiva que lo acompaña sorprende allí por donde pasa. Si las plantas y animales exóticos mueven la curiosidad de los lugareños, sin duda alguna, los que más asombro causaban en aquellas gentes fueron varios indígenas que marchaban junto a los españoles luciendo sus vestimentas tribales. Fernando II de Aragón y V de Castilla dispuso recibir al Gran Almirante de la Mar Océana con los honores y agasajos correspondientes a un héroe que no solo había llevado a buen término la gesta más importante de la historia de la navegación, sino que, a la par, había abierto para España unos horizontes inexplorados e inmensos.
Al alba del 3 de agosto de 1492 se hacían a la mar las tres naves con 105 tripulantes. Martín Alonso Pinzón aparejó la "Niña" y la "Pinta", dos naos de 100 toneladas y poco más de 20 metros de eslora, y el santanderino Juan de la Cosa sumó a la empresa su "Santa María", algo mayor que las anteriores y armada con castilletes a proa y popa. Cruzada la barra de Saltés, el monasterio de La Rábida no era más que un punto blanco en el horizonte cuando los aventureros pusieron rumbo a las Canarias. Tras breve escala, la mañana del 6 de septiembre abandonaban las playas de La Gomera para enfrentarse a lo desconocido pues, del mar que allí comenzaba, no se tenían noticias ciertas ni cartas de navegación. El afán del Almirante era alcanzar las costas de Catay y Cipango, los riquísimos dominios del Gran Khan. Colón ordenó navegar rumbo oeste siguiendo el paralelo 28 en la seguridad de que pronto alcanzarían unas feraces islas. El impulso vehemente de conseguir su sueño le llevó a cometer un gran error: la equivocada apreciación del valor del grado disminuía el radio de la esfera terrestre a una tercera parte del real por lo que, cuando al cruzar el mar de los Sargazos creyó hallarse cerca de la tierra prometida, en realidad no había hecho sino principiar su odisea. Pasaban los días y el desánimo comenzaba a socavar la moral de unos marineros que, en la soledad de un piélago, a veces temible y peligroso, a veces calmado y exasperante, recordaban con nostalgia la calidez del hogar y la seguridad de la tierra firme. Es aquí cuando cobra especial relevancia la figura de Martín Alonso Pinzón. Integrante de una rancia estirpe de marineros, desde su juventud se había dedicado, en compañía de sus hermanos Vicente Yáñez y Francisco, al comercio marítimo, logrando amasar un respetable capital. Él convencerá a aquellos hombres con sus enérgicas palabras y las promesas de fabulosos tesoros. También es decisivo en el éxito de la empresa su consejo de virar al suroeste el 7 de octubre. La tarde del 11, entre las sombras de la anochecida, divisaron en el horizonte lo que creyeron una luz y, expectantes, aguardaron a que las primeras claridades del alba les mostraran las costas de la isla de Guanahani, a la que el Almirante bautizó San Salvador. Se exploraron más islas –Fernandina, Isabela, Santa María-, y Cuba, y Haití, a la que llamó La Española y en la que encalló, perdiéndose, la nao "Santa María". Con sus restos se construyeron unas casuchas protegidas por débil empalizada a las que llamaron Fuerte de La Navidad, el primer asentamiento europeo en el Nuevo Mundo, donde dejaron una pequeña guarnición, y el 16 de enero de 1493 emprendieron el regreso. El tornaviaje fue tremendamente aciago. Las tormentas separaron las naves llevando a Martín Alonso hasta Pontevedra mientras Colón amarraba en Lisboa el 4 de marzo. Pinzón moriría días más tarde sin alcanzar a ver a los Reyes. En Palos, indiferente a las risas y la algarabía de las celebraciones, el Almirante Colón permanecía taciturno preparando su entrevista con Isabel de Castilla a la vez que en su mente cobraba fuerza la realización de un segundo viaje a las Indias.


Imagen: Estatua de Martín Alonso Pinzón en el puerto de Palos.

Permalink ~ Comentar | Referencias (1)

Declaración de principios:
           "VERITATEM DIES APERIT"
                         -Lucio Anneo Séneca-

Opiniones y sugerencias:

Gracias por citarnos en:

Alojamiento de imágenes:

Botón para enlace gráfico:
               (copiar ruta de la imagen)

© Derechos de autor:

Estadísticas: