Leyden, ciudad situada en la región meridional de los Países Bajos, fue conquistada por los rebeldes en 1572. Sabiéndose pronto objetivo de los imperiales, se acometieron importantes tareas de fortificación, primordialmente, la protección de sus accesos con una serie de acuartelamientos dotados de suficiente presencia artillera. No se equivocaron en sus cábalas los insurrectos pues, a primeros de 1574, don Luís de Requesens y Zúñiga, Gobernador de aquellas provincias, encargó al Maestre de Campo don Francisco de Valdés reconquistar la ciudad. Sus poderosas defensas aconsejaron al General español someter la ciudad a cerco y rendirla por hambre en lugar de intentar el asalto. Guillermo de Orange, líder de los protestantes, mandó llamar a Luís de Nassau -el cual se encontraba refugiado en Alemania tras la derrota de Jemmmingen- para que acudiera en auxilio de los sitiados al frente de su ejército. Enterado Requesens de la maniobra proyectada por el Taciturno*, ordenó al Capitán Sancho Dávila que impidiese a toda costa que los rebeldes consiguieran cruzar el río Mosa. Aunque las fuerzas españolas eran numéricamente inferiores a las de sus oponentes, en un alarde de valor y temeridad cruzaron el río y atacaron al ejército de Nassau, obligándolo a establecerse sobre el terreno. La táctica adoptada por "el Rayo de la Guerra", sobrenombre por el que era conocido el Capitán español, consistió en acometer frecuentes escaramuzas con las que, poco a poco, ir desgastando la acometividad de sus enemigos, llegando a realizarse una encamisada** que acabó con la vida de más de quinientos protestantes. A principios de abril llegaron algunos refuerzos españoles, consiguiendo reunir Sancho Dávila un ejército de 6000 hombres con los que cruza el río dispuesto a plantar cara a los rebeldes. Con las primeras luces de un día como el de hoy del año 1574, los 17000 soldados del Conde de Nassau, en su mayor parte mercenarios alemanes, avanzan en dirección norte, hacia la ciudad de Heumien, cuando se encuentran con el despliegue español cortándoles el paso. Sobre las diez de la mañana se desataron las hostilidades siendo los nuestros quienes llevaron siempre la iniciativa, debiéndose destacar la actuación de los escuadrones ligeros de lanzas españolas los cuales cargaron contra los jinetes enemigos forzando su retirada. No obstante su ventaja en número, al verse abandonadas por su caballería, las compañías de a pié de los protestantes cayeron presa del pánico y emprendieron la huida abandonando armas y bagajes y arrojándose los soldados a las frías aguas del río donde muchos perecerán ahogados. El resto será perseguido hasta las inmediaciones de la población de Mook, capturando los españoles cientos de prisioneros. La derrota rebelde es absoluta y sobre el terreno han quedado más de 3000 cadáveres, entre ellos, los de sus máximos dirigentes, los Generales Luís y Enrique de Nassau y el alemán Conde del Palatinado.
El posterior motín protagonizado por los soldados españoles, a los que por falta de fondos se adeudaban varias pagas, no debe hacer sombra a su extraordinario comportamiento frente a fuerzas muy superiores en número y armamento, cimentando con esta victoria, aún más si cabe, el prestigio de los Tercios de Flandes.
*el Taciturno: Sobrenombre por el que era conocido Guillermo de Orange. *Encamisada: En la milicia antigua, sorpresa que se ejecutaba de noche, cubriéndose los soldados con una camisa blanca para no confundirse con los enemigos.
Imagen: Alabardero de los Tercios de Flandes.