"GOYA, PINTOR DE CÁMARA" (25 de Junio de 1786)

Por In memoriam - 25 de Junio, 2007, 19:27, Categoría: General

Nacido en la localidad zaragozana de Fuendetodos el 30 de marzo de 1746, Francisco de Goya y Lucientes vivió siempre rodeado de pinceles pues su padre tenía por oficio el de restaurador y dorador de retablos. A temprana edad entra como alumno en la academia de don José Luzán donde aprenderá los rudimentos del arte pictórico. Tras pasar varios años como aprendiz, en 1763 viaja a Madrid con la pretensión de conseguir una beca que le permita continuar con sus estudios, cosa que no conseguirá. Fueron años difíciles en los que pudo sobrevivir gracias a la ayuda de su familia y a la de un paisano suyo, también como él antiguo alumno de Luzán, que gozaba de un puesto de pintor en la Corte, Francisco Bayeu, con quién acabaría emparentando pues contraerá matrimonio con su hermana Josefa. En 1775, Anton Raphael Mengs le encarga una serie de cartones que habrían de servir de modelos para la Real Fábrica de Tapices. Goya se instala en la casa de su cuñado y durante los siguientes seis años trabaja duro por un sueldo exiguo, pero esta ocupación le permitirá conocer a los poderosos de su tiempo e ir haciéndose un nombre en el mundillo de los allegados a la familia real. Fruto de aquellos años de intenso trabajo será un extraordinario conjunto de obras que reflejan fielmente la sociedad madrileña del último cuarto del siglo dieciocho: majas y chisperos se alternan en su caballete con los retratos de nobles y aristócratas. Tal día como hoy de 1786, Goya era nombrado «artista oficial» de Palacio y, tres años más tarde, «Pintor de Cámara» de Su Majestad Carlos IV, alcanzando en 1799 el cargo de «Primer Pintor de Cámara» de la Corte española. Su espíritu jovial y optimista habría de truncarse a raíz de una grave enfermedad contraída en 1792 cuya más relevante secuela será una sordera que agriará su carácter. Cuando retoma los pinceles produce su excepcional obra "Los caprichos", en los que satiriza con extraordinaria maestría sobre las restricciones y los vicios del ser humano. En verano de 1798 recibe el encargo de decorar la ermita de San Antonio de la Florida, en cuya cúpula la recreación del conocido milagro del resucitado llegará a ser su obra mural más importante y representativa. Ya para entonces Goya se ha convertido en el pintor por excelencia de la sociedad elegante y sus retratos cuelgan en los más importantes salones y palacios. La invasión de las huestes napoleónicas y sus consecuencias influirán poderosamente en la obra del genial aragonés. La violencia, la lujuria y la muerte están perfectamente reflejadas en su serie "Los desastres de la guerra", ocho grabados que manifiestan el escepticismo y la falta de fe de nuestro personaje en la naturaleza del hombre. Goya permanece en la Corte de Madrid tras la llegada de José Bonaparte; curiosa ironía en aquél que inmortalizó las más nobles gestas del patriotismo español. En 1814 es repuesto como pintor de cámara del Rey Fernando VII, pero no goza de las atenciones del monarca. Encerrado en su taller durante agotadoras jornadas de trabajo, dará a luz en aquellos años la serie "Los proverbios" o "Disparates", unas extrañas fantasías personales y cuasi alucinatorias de indescifrable significado. En 1823, ya cuenta 77 años, viaja a Francia y se instala en la casa que su viejo amigo Leandro Fernández de Moratín tiene en Burdeos. El escritor será quién nos de las primeras noticias sobre la enfermedad que padece Goya: cáncer peritoneal. Fallecerá en la madrugada del 16 de abril de 1828 rodeado de amigos y familiares. Su cuerpo fue sepultado en el cementerio de Burdeos, trasladándose sus restos con posterioridad a la Sacramental de San Isidro, en Madrid. Allí reposarían hasta 1919, año en que fueron definitivamente depositados en un panteón de la ermita de San Antonio. En su ingente obra, la cual abarca todas las manifestaciones de la pintura y el dibujo, se aúna el espectro completo de modalidades de la paleta española y con ella, don Francisco de Goya elevó la pintura de nuestra nación a una altura universal, siendo considerado por casi todos los expertos como el más grande retratista español de todos los tiempos y uno de los mejores que haya tenido el mundo.

Imagen: Busto del personaje.

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