"LAS GERMANÍAS" (04 de Noviembre de 1519)

Por In memoriam - 4 de Noviembre, 2007, 6:40, Categoría: General

Si bien para muchos cronistas las Comunidades representaron la protesta del honrado pueblo castellano en defensa de sus libertades frente a un Rey sectario y déspota, para los monárquicos de la época el episodio no pasó de ser un vulgar alzamiento sedicioso. La realidad, sin embargo, se nos presenta más plena de componentes que la simplista versión austricista y menos romántica que la dibujada por los historiadores liberales. El movimiento comunero resultó del choque de dos políticas contrapuestas: por un lado, Castilla, descubridora de nuevos mundos y alma mater en la magna empresa de la Reconquista, se creía con suficientes derechos como para ocupar un lugar propio en el concierto europeo; por otro, Carlos I, quién no veía en España sino uno más de sus territorios y, siendo este el más rico en recursos, fértil cantera de la que proveerse para sufragar sus proyectos imperiales. La forma tortuosa como procedió el Rey respecto a las solicitudes de los Concejos, su rápida partida tras las cortes celebradas en La Coruña y, en mayor importancia, el proceder de muchos de los procuradores cuya aquiescencia con respecto de la política real se obtuvo merced a la concesión de prebendas y sinecuras*, incrementaron de tal modo el descontento popular que, convenientemente fomentada por el clero y la nobleza concejil, la rebelión dio paso a la guerra civil en las capitales castellanas, seguidas en rápida sucesión por Alicante, Murcia y otras muchas ciudades que, a semejanza de lo hecho en Toledo, proclamaron su autonomía.
Al mismo tiempo que se desarrollaba el movimiento comunero en Castilla, en otros dos territorios españoles tenían lugar sendos levantamientos de carácter social y antinobiliario que, aunque nacidos por causas distintas a la rebelión castellana, no dejaron de tener ciertas connotaciones con ella. Se trató de las Germanías, revolución de los menestrales* tumultuosa y sangrienta que separó Valencia y Mallorca de la obediencia real. El movimiento de las Germanías  -voz derivada de la valenciana germá, hermano-  tuvo su origen en varios motines populares, estando motivado el principal de ellos, ocurrido en la misma ciudad de Valencia, por la inmoralidad administrativa de sus gobernantes. Aprovechando la ausencia de las autoridades (en aquellas fechas Valencia sufría una epidemia de peste), los plebeyos se armaron y formaron la Junta de los Trece, a cuyo frente se puso el oficial cardador Juan Lorenzo. Aguerrido luchador, Lorenzo consiguió apoderarse del gobierno de la ciudad y hacer huir al Virrey, don Diego Hurtado de Mendoza, Conde de Mélito, pero la posterior llegada del ejército real permitió a los nobles recuperar el gobierno de Valencia y derrotar a los rebeldes en la batalla de Orihuela. Quedaron los agermanados con las únicas plazas fuertes de Alcira y Játiva, defendidas por Vicente Peris y El Encubierto, respectivamente. Este último, un impostor cuyo verdadero nombre no ha trascendido, se hacía pasar por el Infante don Juan, hijo de los Reyes Católicos, y en torno a él se agruparon la mayoría de los derrotados en Orihuela. Puesta a precio su cabeza, fue asesinado en la localidad de Burjasot por dos campesinos. Con la sumisión de Alcira y Játiva se dio por finalizado un periodo revolucionario durante el cual se cometieron tanto por una parte como por la otra terribles excesos y crudelísimas represiones. En Mallorca, donde ya se había producido un levantamiento similar en el siglo XV, los menestrales protestaron contra las desigualdades tributarias y, unidos a los campesinos, volcaron todo su encono contra los nobles y la burguesía acomodada, viéndose estos obligados a buscar refugio en la isla de Ibiza. Los agermanados mallorquines dominaron la isla hasta el desembarco en Palma del ejército real en 1523, siendo víctimas, como en el caso de sus homólogos valencianos, de una cruenta persecución.
Aunque las Germanías no tuvieron su inicio en una fecha concreta, la mayoría de los historiadores toman la del 4 de noviembre de 1519 como inicio para el cómputo de la duración de aquel proceso revolucionario, tan estéril en sus logros como sangriento en su desarrollo y epílogo.


Sinecura: Empleo o cargo retribuido que ocasiona poco o ningún trabajo. Menestral: Persona que tiene un oficio mecánico.

Imagen: Valencia. Edificio de la lonja de mercaderes.

Permalink ~ Comentar | Referencias (1)

Declaración de principios:
           "VERITATEM DIES APERIT"
                         -Lucio Anneo Séneca-

Opiniones y sugerencias:

Gracias por citarnos en:

Alojamiento de imágenes:

Botón para enlace gráfico:
               (copiar ruta de la imagen)

© Derechos de autor:

Estadísticas: